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Pequeños actos que también sanan (y más de lo que imaginas)

Pequeños actos que también sanan (y más de lo que imaginas)

Chama, siéntate a chismear conmigo… hablemos de sanar

Ponte cómodamente un momentico. Prepárate un cafecito reishi o un té calentito, mi nuevo rooibos. Este no es un texto para leer rápido, es para dejarlo reposar y conversar. Porque este tema SANAR siempre abre debate, opiniones encontradas y hasta incomodidad… y justo por eso vale la pena hablarlo sin poses, con honestidad y el calzón quitado.


Hoy en día todo el mundo habla de sanar. Sanar está de moda. Sanar vende. Sanar aparece en mensajes inspiradores, reels emotivos y promesas rápidas. Y entre tanta luz y filtro, la palabra sanar empezó a usarse con tanta ligereza que a veces se queda en la superficie.

Pero seamos honestas: sanar no es repetir frases bonitas frente al espejo ni echarle la culpa eterna a mamá, a papá, al ex, a Mercurio retrógrado, a un supuesto bloqueo energético o a ese hechizo que “te hicieron” para que tu ex te dejará.


Sanar es mucho menos glamoroso… y mucho más real.

Sanar pasa mientras eres madre, mujer y emprendedora al mismo tiempo. Mientras haces malabares con la casa, el trabajo, los sueños y el cansancio. Mientras respondes correos con un niño llamándote desde el otro cuarto. Mientras te preguntas, en silencio, cuándo fue la última vez que descansaste de verdad.

Sanar no es dejar de cansarte. Es dejar de vivir desde la culpa constante. Culpa por no llegar a todo. Culpa por querer más. Culpa por necesitar espacio. Y aquí va una verdad incómoda: a muchas mujeres nadie les enseñó a elegirse sin culpa.


Asumir tu poder no es volverte dura ni egoísta.Es madurar emocionalmente.Es reconocer patrones, soltarlos con respeto y decidir responder distinto. Como decimos nosotras: con los pies bien puestos en la tierra y el corazón despierto.

Como madres, sanar es entender que cuidarte también es cuidar. Que una mamá agotada no cría desde el amor, sino desde la supervivencia. Que poner límites no te hace mala madre, te hace una madre consciente.


Como emprendedoras, sanar es dejar de romantizar el sacrificio.Trabajar hasta el agotamiento no siempre es valentía; a veces es un patrón heredado que toca revisar. Porque emprender no debería costarte la salud ni la paz mental.

Sanar tampoco es negar el pasado. Claro que influye. Pero llega un punto donde seguir señalando afuera solo nos deja sin energía para actuar hoy.


Y ahí entra la conciencia. Esa que te dice: hasta aquí. Esa que no grita, pero insiste.Esa que te recuerda que responsabilizarte no es castigarte, es recuperar tu poder.



Pequeños actos que también sanan (y más de lo que imaginas)

Deja de romantizar el sacrificio

Vivir agotada no es medalla de honor, es una alerta que el cuerpo prende cuando llevas rato ignorándote.


Háblate bonito

Así como le hablas a la gente de afuera, a tu jefe, con respeto y paciencia, sin ese juicio duro que muchas veces te lanzas solo a ti.


Asume tu parte con amor

Sin culpa, sin látigo. Responsabilizarte no es castigarte, es cuidarte mejor.

Invita a una amiga a tomarse un cafecito o un vinito sin apuro. Regálate un spa con tu amiga, tu novio o tu esposo… o sola, que también vale. Duerme hasta tarde un día a la semana y planifícalo: tal hora es para descansar y punto.


Apaga ese teléfono. Sí, ese mismo que te mantiene pegada todo el día, exponiéndote a esa lumière bleue que acelera la mente y envejece el descanso. El mundo puede esperar un ratico.

Pon una fragancia de Petitgrain en el difusor, por cierto, es mi aceite favorito para calmar la mente y bajar revoluciones. Y busca tu libro favorito y listo ese momento para ti.

solo para ti. pero....Sin culpa. Sin apuros. Sin ruido.Solo presencia.


Anda a tu farmacia y compra el bisglicinato de magnesio.Tómate dos cápsulas antes de dormir. Y si te preguntan, tú dices tranquila: mi naturopathe Nani me lo recomendó


Bebe agua durante el día, no solo cuando ya estás agotada. Y muévete: 30 minutos de ejercicio bastan para recordarle al cuerpo que está vivo y de tu lado.

Sanar no siempre es una gran decisión. A veces es la suma de pequeños actos de amor propio, repetidos con intención.


📷 Tiempo de sanar. Y esta vez, sin fantasías, sin culpas… desde tu poder.

34 comentarios

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Marly
03 mar
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Gracias por compartir!! Excelente consejos para llevar una vida sana y productiva 👌

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Jennifer
02 mar
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Excelente mensaje gracias 🙏

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Martha gonzalez
27 feb
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Excelente mensaje gracias

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Jamila
26 feb
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Muy vital en la actualidad!!!

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Rosa zambrano
26 feb
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Para mi sanar es dejar pasado atrás...leer un buen libro de aprendizaje..x cada día es aprender un poco más.. leer la biblia eso me sana alma..caminar todas las tardes x media hora ...compartir con mis hna d iglesia un te o café y escuchar a cada una con sus experiencias..y algo que para mí es valioso es tejer no solo x que es mi emprendimiento ..sino x que me relaja y me olvidó .sana mi cuerpo y mi alma .❤️❤️

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Nani Duran
Nani Duran
27 feb
Contestando a

Que bonito mensaje y que inspirador ! Dios , familia y aprendizaje ! Gracias !

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