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¿En verdad te falta tiempo? ¿O te da miedo tener tiempo para sentirte?

  • Foto del escritor: Lety
    Lety
  • 31 may
  • 3 min de lectura

Hace algún tiempo llegó a una sesión una mujer convencida de que tenía un problema de organización . Y dentro de lo que queria trabajar era la administración del tiempo.... pero desde mi observador, para mi era muy organizada. Mientras me lo iba diciendo, sacó su agenda, tenía colores, recordatorios, listas y horarios perfectamente estructurados. Era la mujer más organizada que había conocido.


Conforme paso la sesión, se lo comente y platicamos. Ella me contó que había tomado cursos, bajado aplicaciones e incluso intentado levantarse una hora más temprano. Había probado prácticamente todo.


Sin embargo, más allá de todos los cursos que había tomado, ella seguía sintiendo que no avanzaba. La escuché durante varios minutos. Me habló de sus hijos, de su trabajo, de su trabajo, de las responsabilidades de la casa y de las personas que dependían de ella. Me habló de todo lo que tenía que hacer...pero hubo algo que llamó mi atención.


Cada vez la conversación se acercaba a cómo se sentía ella, cambiaba de tema...volvía a los pendientes, a las obligaciones, a sus tareas.... a cualquier cosa que pudiera resolver... Hasta que le hice una pregunta muy sencilla:


¿Y qué pasa cuando te quedas sola?


Y de ahí vino el silencio, ese silencio que duro poco segundos, despues de varios años de silencio interno, porque de ahí sus ojos se llenaron de lágrimas. Y ahí entendí que el problema nunca había sido la organización, lo que estaba agotándola era otra cosa.


Vivimos en una cultura que tiene una respuesta para todo y a todo hay que hacer más, como por ejemplo:

  • Si estás cansada, organiza mejor tu agenda.

  • Si te sientes rebasada de las cosas que tienes que hacer, levántate más temprano.

  • Si no te alcanza el tiempo, aprende a priorizar.


Y aunque muchas veces esas herramientas ayudan, he descubierto algo acompañando a tantas personas: algunas no están cansadas por todo lo que hacen, están cansadas por todo lo que sostienen y no se permiten sentir.


Y esto suele darse porque mantenerse ocupada puede convertirse en un refugio; ya que mientras estamos ocupados, no tenemos que mirar ciertas emociones como:

  • No tenemos que reconocer la tristeza que llevamos arrastrando, no tenemos que aceptar que estamos decepcionado.

  • No tenemos que tocar el duelo que quedó pendiente.

  • No tenemos que escuchar esa parte de nosotros que lleva tiempo pidiendo atención.


Porque así seguimos adelante resolviendo, cumpliendo, funcionando....Y desde afuera pareciera que todo está bien y la realidad es que por dentro cada vez hay menos conexión.


La mujer de aquella sesión había pasado años siendo fuerte, no quería darse tiempo para ver, sentir, había atravesado varios desafíos sin darse tiempo de vivirlos. Había sostenido a todos, excpeto a ella misma.


Y esto es la realidad de muchas personas, de personas responsables. Solemos hacer lo que sabemos hacer muy bien: Seguir adelante porque hay cuentas que pagar, hay personas que dependen de nosotros, porque el tiempo no alcanza y no podemos detenernos.


Lo que no sabemos es que esa responsabilidad tiene un costo muy caro cuando nunca se permite mirar hacia adentro porque el cuerpo empieza a externar todo eso que se calla. Primero con cansancio, después con falta de enfoque, luego con olvidos, irritabilidad y con esa sensación constante de estar ocupada todo el día y aun así sentir que no avanzas. Te parece familiar?


Y entonces aparece una conclusión que parece racional y lógica:

"Necesito organizarme mejor."


Ya lo sabes, no siempre es verdad. Cuando veas tu agenda llena de tareas pregúntate cómo están tus emociones.


Por eso, cuando sentimos que no nos alcanza el tiempo, más bien debemos preguntarnos:

¿De verdad te falta tiempo?¿O te da miedo tener tiempo para sentirte?


Porque son preguntas muy distintas. La primera habla de horarios y la segunda habla de ti. Y ahí es donde suele aparecer la verdadera conversación, porque quizá no necesitas otra aplicación, quizá no necesitas una nueva estrategia de productividad, quizá no necesitas despertarte a las cinco de la mañana, quizá necesitas algo mucho más sencillo...PARAR, RESPIRAR, ESCUCHARTE.

Con los años he aprendido que las personas más responsables son las que más exigen en sus resultados, a los demás y hasta ellas mismas... solamente que sin escucharse, solamente exigiéndose.


Si hoy sientes que no te alcanza el tiempo, antes de buscar otra herramienta para organizarte o aprender otra IA para que te ayude, te invito a hacer esa pausa, a dejar de vivir un poco fuera de tu agenda; así como el compromiso de mi clienta aquella vez porque ahí es el comienzo de una reconciliación contigo misma.


Algunas personas necesitan gestionar mejor su tiempo y muchas otras necesitan volver a sentirse. 


Si quieres tener herramientas para reconectar contigo misma. Puedes unirte a mi comunidad SOY ALQUIMIA.

Con cariño. Lety Rivas

Coach Familiar & Liderazgo emocional

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