
Volver a la raíz
Nani Duran
Bienestar y salud integral
24 oct 2026

Hay parejas que no dejan de amarse de un día para otro. Se van alejando poquito a poquito.
El trabajo, los hijos, el cansancio, las responsabilidades, el dinero, la emigración… La vida se llena de cosas por resolver y, sin darnos cuenta, dejamos para después algo que también necesita atención: la pareja.
Hasta que un día nos miramos y pensamos:
¿En qué momento nos alejamos tanto?
Emigramos juntos, pero cada uno vive su propio proceso
Podemos tomar el mismo avión y vivir dos emigraciones completamente diferentes.
Uno se adapta más rápido mientras el otro extraña su familia. Uno encuentra nuevas oportunidades mientras el otro siente que perdió una parte de su identidad.
Y entre documentos, trabajo, cuentas, hijos y responsabilidades, aquellas conversaciones sobre sueños pueden convertirse en una lista interminable de pendientes.
Seguimos juntos, sí. Pero a veces dejamos de sentirnos pareja para convertirnos en un equipo encargado de que todo funcione.
Y cuando llegan los hijos…
La vida vuelve a cambiar.
Las primeras semanas pueden ser intensas: poco sueño, recuperación física, cambios hormonales, cansancio, nuevas responsabilidades y prácticamente toda la atención puesta en el bebé.
Todos preguntan:
«¿Cómo está el bebé?»
Pero pocas veces alguien pregunta:
«¿Y ustedes dos, cómo están?»
No siempre es falta de amor. A veces estamos simplemente agotados, desconectados y necesitando tiempo para nosotros.
¿Qué nos va alejando?
Muchas veces no ocurre nada extraordinario.
Son pequeñas cosas que se acumulan: dejamos de escucharnos, disminuye la intimidad, aparecen resentimientos, uno siente que lleva demasiado sobre sus hombros y comenzamos a hablarnos desde el cansancio.
Entonces quizás la pregunta no sea solamente «¿todavía nos amamos?», sino:
«¿Hace cuánto tiempo no nos dedicamos tiempo de verdad como pareja?»
5 claves para volver a la raíz
1. Buscar momentos de placer juntos
Caminar, bailar, cocinar, reírse, tomarse un café. No todo lo que hacemos juntos tiene que tener un propósito. También necesitamos disfrutar.
2. Crear espacios para la intimidad
Una cena, una cita o una escapadita pueden convertirse en ese espacio donde volvemos a conversar, mirarnos, tocarnos, abrazarnos y conectar con el deseo. Por unas horas podemos dejar a un lado los roles de mamá, papá y responsables de todo para volver a sentirnos pareja.
3. Volver a hablarnos bonito
Un gracias, un te quiero, un cumplido, una caricia. A veces tenemos muchísima paciencia con la gente de afuera y llegamos a casa sin guardar un poquito de esa dulzura para quien comparte la vida con nosotros.
4. Hacer un acuerdo: no gritarnos
Podemos molestarnos y pensar diferente sin lastimarnos. Si estamos demasiado alterados, podemos parar y continuar la conversación después. No se trata de ganar; se trata de no herirnos mientras intentamos resolver algo.
5. Preguntarnos de verdad: «¿Cómo estás?»
No hablar solamente de cuentas, niños y pendientes. Preguntar: ¿Cómo te sientes? ¿Qué necesitas? ¿Hay algo que te esté pesando? Y, sobre todo, escuchar la respuesta.
Volver a la raíz
Aquí es donde para mí cobra sentido este título.
Volver a la raíz puede ser regresar por un instante a ese momento en el que todo comenzó.
Saquen aquellas fotos. Recuerden la primera cita, una canción, un viaje, las conversaciones que duraban horas o ese detalle que todavía los hace sonreír.
Pregúntense:
¿Qué vimos el uno en el otro que hizo que nos escogiéramos?
No para vivir del pasado, sino para recordar que debajo de todas las responsabilidades todavía existe una historia que un día decidieron comenzar juntos.
Y si esa historia ha atravesado heridas, situaciones traumáticas o conflictos difíciles de manejar, la terapia puede ser una herramienta para comprenderse, mejorar la comunicación y recibir acompañamiento. Pedir ayuda también puede ser una manera de decir: esto me importa y quiero aprender a cuidarlo.
Tal vez volver a la raíz sea justamente eso:
recordar dónde comenzó nuestro «nosotros», guardar esos recuerdos como un tesoro y, desde quienes somos hoy, seguir escribiendo nuestra historia.
Nani Duran
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