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No solo te pareces a mamá… también repites

Nani Duran
Bienestar y salud integral
4 de mayo de 2026 a las 4:00:00 a.m.
No solo te pareces a mamá… también repites

Algunas tenemos la suerte de heredar rasgos físicos de mamá… los ojos, el color de piel, el cabello rulo, las pecas,… y sí, chama, es tan bonito cuando una se ve en ella, cuando dices: “wow, soy igualita a mi mamá” .

Porque no es solo lo físico… también heredamos su manera tan bella de sonreir, de echar cuento, sus gestos, su manera de caminar, su tono de voz, y ahí es donde una entiende que llevar pedacitos de mamá dentro de nosotras es una forma de que ella siga viva en todo lo que somos.

Pero más allá de todo eso bonito… heredamos mucho más de lo que pensamos.

… otras heredamos el carácter o la forma de ser, a veces sin darnos cuenta y un día reaccionas igualito, hablas igualito… y dices: “epa… esto es mi mamá en mí” o escuchas a alguien que dice “ eres identica a tu mamá”

Heredamos cómo reaccionamos cuando algo nos duele, cómo manejamos el estrés, cómo nos alimentamos… y hasta cómo nos callamos lo que sentimos. Y sin darnos cuenta, repetimos patrones que impactan nuestro cuerpo: ansiedad, gastritis, cansancio constante.

Y aquí es donde uno dice: ¿coincidencia? No.

La ciencia lo llama epigenética: no solo heredamos genes… heredamos cómo nuestras emociones, hábitos y entorno activan lo que pasa en nuestro cuerpo.

Chama, y esto no es cuento… esto lo veo todos los días.

Hay mujeres que se guardan todo… no dicen lo que sienten para no incomodar, para no discutir… igualito a su mamá, y con los años el cuerpo empieza a hablar: acidez, gastritis, colon irritable.

Otras viven con la mente prendida todo el día, pensando en todo, preocupadas por todo… porque crecieron viendo a una mamá así, siempre en alerta, y hoy viven con ansiedad, insomnio, cansancio mental.

También están las que no paran nunca, que resuelven para todos, que están pendientes de todo… pero nunca de ellas, porque así era en su casa, y después llegan las hormonas desordenadas, la irritabilidad, el agotamiento.

Y ni hablar de los hábitos, chama… comer apurada, cualquier cosa, sin sentarse, o usar la comida como refugio emocional… porque así se vivía en casa.

Atiendo a muchas pacientes… y cuando hacemos ese paseo por su historia, por la relación con su mamá y su familia, empiezan a aparecer tantas cosas que al principio ni se veían. Me dicen: “Nani, nunca lo había conectado… pero en mi casa todo era así”, y ahí entendemos juntas algo muy importante: no es solo lo que vivieron… es lo que su cuerpo aprendió a repetir. Y cuando lo hacen consciente, todo cambia… ya no es “yo soy así”, es “aprendí a ser así… y puedo cambiarlo”

Y aquí viene lo más importante…

No es culpa de mamá. Ella hizo lo mejor que pudo con lo que tenía.

Pero tú hoy tienes algo distinto: conciencia.

Y desde ahí puedes empezar a cambiarlo… a escucharte, a parar un poquito, a expresar lo que sientes, a cuidarte mejor, a cambiar hábitos poco a poco y apoyarte en lo natural, en una alimentacion balanceada y en ese grupo de amigas que son tu tribu para decir reir y llorar.

Chama, empieza suave… pero empieza:

Deja de renegar eso que te duele. A veces lo que más rechazamos es justo lo que necesita ser visto y sanado.

Abraza la diferencia. Ahí está el cambio… ahí empieza tu sanación.

Conecta contigo. La escritura terapéutica es un gran aliado… puedes escribir para soltar, para entenderte o incluso para dedicarte una carta de agradecimiento.

Crea tu espacio. Enciende una vela, toma tu bolígrafo preferido… haz de ese momento algo tuyo, íntimo, sin apuros.

Calma tu mente con un aceite de petitgrain. Este aceite esencial ayuda a relajar el sistema nervioso, bajar la ansiedad y darte esa sensación de calma que a veces tanto necesitamos y el olor, es mi preferido.

Regálate una pausa cuando el dia sea terrible, prepara la tina con bain moussant de lavanda… la lavanda ayuda a relajar el cuerpo, mejorar el sueño, disminuir el estrés y soltar la tensión acumulada del día.

Acompaña con una tisane de manzanilla y passiflora… ambas son maravillosas para calmar la mente, mejorar el descanso y apoyar el sistema digestivo cuando el estrés se hace presente.

Porque cuidarte no es un lujo… es una decisión. para ser una madre en tranquilidad, porque problemas vamos a tener siempre

Es elegir ser una nueva mamá, llena de vitalidad…y poder transitar la ola como una surfista zen, para no repetir patrones inconscientes que ya no quieres cargar.

Hay historias que heredamos sin darnos cuenta… formas de amar, de callar, de resistir. Parecerte a mamá no es una condena, es una oportunidad: de reconocer lo que te sostuvo, de abrazar lo que dolió y de elegir, por fin, una versión más libre de ti. Porque honrarla no es repetirla, es evolucionar desde su amor…Porque parecerte a mamá…es grandeza, es belleza pura.
Y tú, ¿qué parte de la historia de mamá estás lista para transformar hoy?”

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