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Los límites como acto de amor propio

Natalia Leon
Bienestar y salud integral
1 sept 2026
Los límites como acto de amor propio

Últimamente he estado reflexionando mucho sobre los límites. No solo en mi propia vida, sino en lo que parece estar sucediendo a nuestro alrededor.

 

Hay tanto cambio en nuestro mundo hoy en dia. Lo que había permanecido oculto está saliendo a la luz. Se están revelando verdades. Y a nivel individual, creo que a muchas de nosotras se nos está pidiendo volvernos más claras sobre lo que es verdad para nosotras: qué valoro, qué defiendo, en qué estoy dispuesta a participar, y en qué punto ya no estoy dispuesta a abandonarme con tal de sostener una conexión.

 

Durante gran parte de mi vida no tuve límites firmes. Mi condicionamiento fue mucho más sobre dar y dar, a veces hasta que quedaba muy poco para mí. Así que aprender a poner límites ha sido un camino. Y una de las cosas más importantes que he aprendido es que un límite tiene mucho menos que ver con la otra persona que con la relación que tenemos con nosotras mismas.

 

Un límite dice: esto es lo que es verdad para mí, estos son mis valores, esto es lo que necesito para mantenerme en coherencia conmigo misma, y esto es lo que haré si ese límite no se respeta. No tiene que venir con enojo. No tiene que ser una imposición. A veces el límite más firme se comunica con total calma, porque poner un límite no busca convencer a otra persona de que nos entienda. Se trata de estar lo suficientemente clara dentro de una misma como para ya no necesitar abandonar lo que sabemos que es verdad con tal de mantener la paz.

 

Se puede amar a alguien sin dejarse a una misma. Se pueden escuchar los sentimientos del otro sin hacerlos propios, entender su dolor sin aceptar comportamientos que nos lastiman, y tener compasión por el camino de alguien mientras seguimos eligiendo lo que es sano para el nuestro. Y se puede sostener el corazón abierto incluso al decir que no.

 

Esto es algo que sigo aprendiendo en mi propia vida, gracias al Reiki y la Meditacion. Cada vez que nos escuchamos, comunicamos con honestidad y luego sostenemos lo que sabemos que es correcto para nosotras, empieza a suceder algo hermoso: construimos confianza con nosotras mismas. Nuestro cuerpo empieza a aprender que lo vamos a escuchar, que vamos a hablar por él, que no lo vamos a abandonar para que otra persona se sienta cómoda. Que es seguro estar con nosotras. Y quizás ahí es donde vive la fuerza más profunda de un límite. No en si a la otra persona le gusta. Ni siquiera en si lo respeta. Sino en saber que nosotras sí lo vamos a respetar.

 

Y si alguien elige, una y otra vez, cruzar lo que hemos comunicado con claridad, todavía tenemos opciones: podemos volver a comunicarlo, podemos cambiar la forma en que participamos en esa relación, y a veces, podemos alejarnos con amor. Simplemente porque mantenernos fieles a nosotras mismas puede pedirnos elegir distinto.

 

Reflexión: ¿En qué parte de mi vida se me está pidiendo sostenerme más plenamente en mi verdad? ¿Y puedo honrar esa verdad mientras mantengo el corazón abierto?

 

Con Carino,

 

Naty Leon

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